Potosina utopía. Tres días de exaltación regional, aprendizaje y amistad gastronómica.

Lo que sentí en el estómago durante la sobremesa trasnochada tras la cena de aniversario del hotel NH en la capital potosina no fue emoción, fue utopía. Esa energía que mueve al universo, de lo que están hechos los sueños, y que es la única forma de tejer el futuro.

Endemoniado sake. O cómo la embriaguez es síntoma de sabiduría y aprecio por la vida.

Más allá de las posturas intelectuales, academicistas o teóricas, bebo por alegría, por construir puentes, por mejorar amistades, por transformar un momento común en algo memorable.

¿Quién paga la cocina mexicana? Dedicado a los clientes y comensales. Mi sentido pésame.

Un kilo de tortillas a casi medio salario mínimo, o restaurantes abiertos por capricho. La cocina mexicana la paga quien tiene dinero. Ya es elitista, clasista e inaccesible.

Clavado en un bar. Sobre las guías, el hambre de sobresalir y la educación mediocre.

Entre los publirelacionistas, la crítica nulificada, y la educación mediocre me siento atrapado en un mundo que parece irse al despeñadero. Clavado en un bar podría encontrar la respuesta.

Cubear como sustantivo y verbo. Cubas en San Luis Potosí.

Los mexicanos tenemos la costumbre de que aquello que nos gusta lo convertimos en un verbo. Una vez verbalizado un acto, procedemos a adverbiarlo sin complicación: bruncheamos rico, enfiestamos duro, o nefasteamos denso. Cubeamos a gusto.

Desde el humo de Sabinas. Sobre el Festival de la carne asada y reencuentros norestenses.

Los bautizos en el norte no se hacen con agua sino con brasa y humo. Las amistades son para siempre, y lo confirmé en este concurso de calidad mundial.

Una carta blanca, o de cómo somos hipócritas y consumistas.

Soy fan de la Carta Blanca desde hace 20 años, antes de que fuera famosa y chic. Hoy es popular entre jóvenes de clase social alta, y las mejores mesas la sirven. ¿La cerveza cambió o solo la forma en que nos la vendieron?

Carta abierta al chef e investigador gastronómico Abdiel Cervantes.

Abdiel Cervantes ha marcado a miles de personas con sus enseñanzas y postulados de cocina mexicana. Yo soy uno de ellos. No hay Lalo Plascencia sin Abdiel Cervantes. Hoy somos amigos y soy afortunado de reconocerlo.