Cada cuatro años…

Como un presagio, cada cuatro años se renueva el deseo por conseguir metas comunes de la humanidad, el espíritu de altruismo –o al menos la sensación de él- se regenera y muchos individuos se inyectan una dosis de un suero que los revitaliza. El suero es la esperanza, y el deporte el pretexto y la vía de aplicación.
Al iniciar el 27 de julio los Juegos Olímpicos en Londres, México habrá pasado un proceso electoral controversial. Cualquiera que sea el resultado, los mexicanos necesitarán más que nunca de ese suero. Un poco de esperanza y a seguir con la vida cotidiana.
En la gastronomía las cosas no son diferentes. Cada cuatro años, los medios electrónicos y tradicionales especializados en gastronomía comienzan una batalla por ofrecerle al lector la mejor información sobre la sede de los Olímpicos. Su cocina tradicional, sus restaurantes más prestigiados, los ingredientes más raros y los personajes entrañables. Los países más exóticos –africanos y asiáticos- siempre son rentables para estudiar y publicar.
Las radiografías culinarias de Inglaterra sobrarán, unas mejores que otras, pero la intención de descubrir un nuevo espacio será motivo de esperanza editorial. Pero siempre pasa así, se activa la empresa de entender otro terruño cuando no se ha terminado de delinear el propio y durante esa temporada parece inversamente proporcional el desinterés por lo local con el interés por lo ajeno.
Pero Londres bien vale la distracción, y los Olímpicos bien pagan la esperanza. Cuatro años pasaron para adentrarse en una gastronomía de complejidad poco valorada. La expectativa es la de reconocer sus sabores con la misma ilusión con la que podría descubrirse un mercado en Veracruz. Los aromas no serán los mismos, pero el deseo por revelar una nación entera en un bocado será moneda de cambio para los restauranteros londinenses.
El fish & chips seducirá fugazmente al comensal mexicano aventurero como una quesadilla de cuitlacoche con queso lo hace cada sábado en un tianguis a los visitantes londinenses asombrados por su color y consistencia. Y, casi como una condena, el interés pasajero por un país extraño se extinguirá a la par de la flama olímpica y regresará en cuatro años más.
Paradójicamente, el efecto contrario existe en Inglaterra. El interés londinense por México crece constantemente desde hace más de ocho años. De la calidad de los restaurantes, muchos testimonios contradictorios ofrecen un panorama incierto. Con suerte, la relación gastronómica entre México e Inglaterra podría fortalecerse en esta ocasión. Los ingleses tienen mucho aprender sobre México, y los nacionales más.
Como cada cuatro años, el grupo de aficionados mexicanos serán los celebérrimos embajadores. Los de más colorido y los de mayor fiesta. Sin duda, como cada cuatro años, las calles de la ciudad sede se llenarán de todo tipo de sabores mexicas. Si tan solo comprendieran que su papel en otro país más que de turista es de representante de una raza, esta podría ser una buena oportunidad para romper el paradigma del mexicano sentado junto al nopal sin mayor interés por la vida que observar sus reflejos a través de un frasco de tequila. Reminiscencias de aquel incidente televisivo con impacto diplomático. Destellos de anhelos por representar una nueva mexicanidad.
La esperanza al estilo Coubertin renacerá en una flama. Ese suero regresa con sus promesas de evolución. La gastronomía podría convertirse en flama. Ojalá en Londres los mexicanos comprendan su importancia y no pierdan oportunidades. Mientras tanto desde aquí pugnaremos por mantener encendido el fuego del interés propio. México no puede, ni debe, esperar cuatro años más.

Publicado por elcig.mx

Grupo académico de carácter gastronómico dedicado a la innovación, extensión y vinculación. MISIÓN. Ser un grupo de referencia dedicado a la investigación y transformación de los paradigmas gastronómicos actuales, que extienda el conocimiento generado hacia la comunidad, lo vincule y divulgue de manera efectiva a la industria de alimentos y bebidas para enriquecer a la Gastronomía como actividad social y científica. VISIÓN. Para el 2030 ser un referente académico nacional e internacional reconocido por la comunidad gastronómica y científica resultado de la aplicabilidad de su conocimiento generado, la formación de profesionales de alto nivel en sintonía con centros de enseñanza superior, y por su contribución a la expansión de la Gastronomía.

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