Hasta aquí la descripción de Antonio Báez García. A partir de esta línea, la historia de Antonio De Livier.
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| En el palenque de Los Danzantes |
Pareciera que hablamos de dos personajes distintos. Uno auténtico y otro de personalidad creada resultado del abandono de su nombre . Afortunadamente, los que disfrutan de la compañía de Toño –Tony o Toñito para los más cercanos, y Báez para su esposa Laura- saben que el espíritu aventurero, la afabilidad en su persona y la sonrisa dispuesta nada tienen que ver con un engaño y sí con la autenticidad de un espíritu noble.
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| Sus colegas lo admiran por su extraordinario sazón |
Cuando cocina, se transforma. Su perspicacia lo hace volverse investigador de sabores, pregunta sobre las técnicas, indaga los ingredientes y sazones empleados, y trata de revelar con sigilo los secretos de los platos más complejos. En Toño, la sabiduría contenida en las manos de cocineras tradicionales o de colegas de oficio está bien resguardada. Dos segundos después de que eliminó el velo de esa compleja receta, ya está pensando la manera en que la traducirá a su cocina, en que la filtrará por su tamiz norteño, en que la colocará en el menú de La Frida en donde todo se vale, todo lo que sea bien hecho.
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| Su espíritu curioso lo hace compartir con sus colegas cualquier pensamiento sobre la cocina. Aquí con Juantxo Sánchez |
En Toño, se cumple la vieja profecía que afirma la inexistencia de buenos chefs delgados. Su amor por la vida la refleja cocinando y comiendo. Compartiendo con sus amigos o con su esposa. Escuchando música desde su computadora para inspirar su sazón o preparando a sus huéspedes un bocado inesperado, de esos que calman el hambre y alimentan el alma.
Para Toño, Oaxaca es motivo de inspiración. Su participación durante el festival El Saber del Sabor, le confirmaron la complejidad y la distancia que existen entre la cocina norteña y la del sur. En Oaxaca te das cuenta que hay muchos Méxicos contenidos en un solo territorio; en Oaxaca no olvidas que sí existe la magia al cocinar, dice nostálgico.![]() |
| A lado de su esposa Laura con quien comparte el gusto por la gastronomía |
Oaxaca vio en De Livier la forma en que un hombre con espíritu de niño se convierte en cocinero y cómo el cocinero vuelve a ser niño como resultado de las nuevas experiencias. De Livier vio en Oaxaca la manera de compartir con su amada Laura, de que juntos aprendieran sobre los misterios del sureste y de hacer –siempre juntos- nuevos y mejores amigos.
La cocina de De Livier refleja su espíritu. El paraíso terrenal en el que la exhibe –Los Cabos- es perfecto para su libertad creativa y su esencia revolucionaria. Desde hace tres años, convoca a los mejores cocineros de México a reunirse en el festival llamado Pacific Cooks. Desde allá, hace un llamado para convertir a la gastronomía en la única manera de transformaciones sustanciales. Después de todo, y como dice Toño, Los Cabos también es México, su patria, su terruño.
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| Roberto Solis, Felipe Gómez, Toño, Eduardo Plascencia, Felipe Samario (qepd), y Alejandro Ruiz durante El Saber del Sabor |






